Para los que no están muy versados en los temas navales, términos como bucaneros, filibusteros, piratas y corsarios les parecerán muy similares o iguales.

Sin embargo, hay muchas diferencias para cada uno de estos términos.

El término “bucanero” tiene su origen en los grupos de cazadores que se autoabastecían con el ganado (vacuno y porcino) que se había asilvestrado en las islas del  Caribe.  Estos cazadores, para conservar mejor la carne la cocinaban con una técnica especial propia de los habitantes de la zona, una especie de parrillado y ahumado simultaneo denominado “ bucan”. La falta de suministros desde la metrópoli y la abundancia de pieles y carnes hicieron que estos cazadores derivaran hacia el contrabando de sus excedentes. Esto provocaba continuos  roces con las autoridades españolas. En la mayor parte de los casos, la composición de los bucaneros era de origen inglés y francés.

El término “filibustero” no está claro, pero parece venir de estos mismos contrabandistas, que utilizaban en sus correrías barcos mercantes también llamados filibotes.

Los piratas ya son materia aparte. Individuos, que por diferentes razones; rápido enriquecimiento, ruptura con la autoridad, ganas de vivir aventuras, se dedicaban al asalto de cualquier tipo de embarcación que pudiera ofrecerles beneficios, o el saqueo de poblaciones indefensas en las que  pudieran conseguir dinero, suministros y presas, tanto barcos como personas de calidad.

El corsario, aunque también “hace presa” lo hace bajo la legalidad y el amparo de un gobierno. Es decir, el gobierno de una nación le otorga el título, carta o patente de corso a un capitán con un navío y una tripulación para que ataque y capture barcos de las naciones enemigas de su país. Esto le permite al capitán quedarse con parte de la presa y entregar otra parte a su gobierno, enriqueciéndose ambos y estorbando la economía del enemigo.

El gobierno de España, al contrario que otros, nunca fue muy proclive a la utilización de corsos y mucho menos piratas, para sus intereses. Esto no es obstáculo para que se dieran con abundancia en ciertos momentos y lugares.

Aunque nos han llegado casi siempre historias de piratas y corsos foráneos (los ingleses son expertos en vender estas actividades como heroísmo y libertad), en nuestra historia hay muchos y activos lobos de mar que también hicieron de las suyas.

Hombres como Roger de Flor, capitán de los Almogávares; Menaldo Guerri el vizcaíno que se enfrentó a El Gran Capitán en el asedio a Ostia; Pedro Navarro que combatió junto al Gran Capitán; Pedro Tellez Girón, Duque de Osuna, que con sus galeras corsarias limpio Nápoles y Sicilia de piratas berberiscos y otomanos; los corsarios de Dunkerque, que atacaban las costas inglesas y holandesas son algunos de los más renombrados en su época, aunque desconocidos para muchos.

Sin embargo vamos a intentar céntranos más  en la época que nos queda más cerca por la temática de nuestra web.

Ángel GarcíaAngel Garcia “Cabeza de Perro”

Como en casi todos los personajes de la piratería, En Cabeza de Perro se mezclan muchos datos difusos o de difícil confirmación.

Su sobrenombre “Cabeza de Perro” viene de sus acusados rasgos físicos. Nacido en Igueste de San Andrés en 1800 ya desde joven se dedicó a la piratería. Su campo de actuación fue el Caribe. Incluso tenía una lujosa casa en La Habana, donde también llevaba a incautos que su sirviente Plácido el Mulato daba muerte.

Era extremadamente cruel. Una de sus “trabajos” más conocidos fue el asalto desde su buque “El Invencible” al bergantín “El Audaz”  donde paso a cuchillo a todos sus tripulantes y pasajeros salvo a una mujer y su hijo, a los que arrojo al mar. Recogidos por otro barco, pudieron contar  su terrible historia. Mientras, Cabeza de Perro, sufrió un ataque de culpabilidad por todas las fechorías que había cometido, por lo que decidió volver a su casa para trabajar en la agricultura. Fue capturado en Santa Cruz de Tenerife, y fusilado allí mismo. Como buen pirata demostró su personalidad pidiendo ser ejecutado con un pañuelo rojo en la cabeza y un habano en la boca. Dicen que lanzo una sonrisa irónica mientras era ejecutado.

Felipe Calderó

Nació en Tortosa, sin que conozcamos la fecha, marino de profesión hasta la  edad de unos 50 años. Para entonces ya era tuerto, dando la imagen de marino bregado. En 1836 entra en la guerra carlista para luchar contra los isabelinos. El general Ramón Cabrera, que a la sazón era su hijastro le pidió que organizara  una flota para luchar contra los isabelinos por mar. Reuniendo viejos compañeros de profesión y antiguos cascarones de todo tipo, trataron de interrumpir el tráfico comercial de los liberales. Tras múltiples avatares, sus embarcaciones fueron capturadas y él se dirigió a Tortosa donde se reorganizó con una serie de lanchas cañoneras. Su gran habilidad camuflando las lanchas entre la arena o hundiéndolas y reflotándolas dio muchos problemas a los isabelinos que tuvieron que poner escolta militar a sus barcos. Sus actividades re realizaban desde Asco hasta el delta del Ebro, capturando embarcaciones de todo tipo, trasladando tropas y pasado suministros y materiales para ayudar al bando carlista.

Siguió sus actividades hasta los años 40,  para retirase pasados los 60 años a Vinaroz .

Jose Gaspar “Gasparilla”

Este es uno de los personajes más folclóricos y menos documentados de todos.  Se supone que este personaje vivió entre 1756 y 1821 y que pirateo por toda la costa oeste de Florida. Es muy popular en las costumbres y fiestas  de la zona, por ejemplo en la ciudad de Tampa, donde se celebra el Festival Pirata de Gasparilla. Se dice que sus comienzos fueron de marino en la Armada Española, y que por diversos motivos (unos dicen que por despecho de amores, otros que motines y otros por un robo)  tomo su buque y se dedicó a la piratería jurando venganza contra España.

Acumulo un gran tesoro que se dice que guardo en la isla Gasparilla. Sus prisioneros eran ejecutados o reclutados a la fuerza, y las mujeres llevadas a la isla Captiva donde servían para su placer o se las cambiaba por un importante rescate.

Todo esto parece ser que está basado en un personaje real que vivió en la zona y en la época, llamado Juan Gómez, del que también se afirma que fue el hombre más viejo de EEUU.

Conociendo la capacidad marketiniana de los americanos, nos hace dudar bastante de la veracidad de la historia. Pero ¿quién somos nosotros para no dejar soñar con historias de piratas locales a los yanquis?…

corsario españolBuenaventura Marcó del Pont

Nacido en Castellá del Mar en 1738 y muerto en 1818 fue un próspero corsario,  armador y comerciante. Para que os hagáis una idea de hasta donde llegó, os relato unos cuantos cargos y nombramientos: Nombrado por la Diócesis de Santiago Señor de Vigo, además fue Regidor Perpetuo de Vigo, Síndico Procurador General, Comandante de Milicias Urbanas y Diputado del Común de Vigo. Comandante de Milicias Urbanas de Santa Catalina de Lavadores y Síndico Procurador General del Convento de San Francisco. Administrador y Subdirector General de la Administración de las Rentas de la Provincia de Tuy. Mayordomo de Fábrica y Tesorero de la Colegiata de Vigo. Cargador a Indias y Comerciante de Lonja cerrada y Comisario Honorario de los Reales Ejércitos.  Vamos, casi nada.

Comenzó su carrera en 1779 con la licencia de la Corona para ejercer el corso contra los británicos y portugueses con motivo de la guerra de la independencia de Estados Unidos. Su éxito fue tal que con lo amasado construyo numerosos fábricas de todo tipo en Galicia, incluso prestó dinero a la Corona. En 1800, ante las noticias de una invasión británica a Vigo, reunió 800 hombres y varios cañones impidiendo que la flota inglesa de 50 navíos consiguiera desembarcar.

Fue un importante hombre de negocios con muchos y altos contactos en la corte.

Corsario españolAmaro Pargo

Amaro Rodriguez-Felipe y Tejara, nacido en San Cristóbal de la Laguna en 1678  fue otro hombre de éxito en sus actividades de corso. Aunque hombre muy devoto, sobre todo de Sor Maria de Jesus León, hizo su fortuna practicando la piratería y el corso entre el Atlántico y el Caribe. Aprovecho su buena fortuna para invertir sus ganancias en sus cultivos de vid en Tenerife.

Curiosamente su patente de corso nunca ha sido encontrada, pero hay varios documentos de la época que así lo atestiguan. Si recibió, sin embargo el  Reconocimiento de Hidalguía en 1725, así como la certificación de nobleza y armas en 1727.

Algunos de sus navíos fueron Nuestra Señora del Rosario, San Francisco Xavier, y las Ánimas (o también llamado La Venus),  navío de 282 toneladas, con 32 cañones y una tripulación de 250 hombres bien armados. Un navío muy bien armado  para ser un corso.

Su casa en el municipio de El Rosario (Tenerife) ha recibido numerosos asaltos para intentar encontrar su famoso tesoro, valorado en joyas de oro, perlas, piedras de gran valor, porcelanas chinas y  500.000 pesos fuertes.

La figura de Amago Pargo siempre se visto envuelta en un halo de romanticismo, mezclando piratería, romances prohibidos y tesoros ocultos, y ha sido base para variadas novelas. Tanto es así que se ha estudiado preparar un personaje similar en el videojuego Assassin´ns Creed IV: Black Flag .

Continuara…

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies